
No había conseguido conciliar el sueño en toda la noche. Se encontraba sobre la cama, recostada entre los brazos de Nicholas, que tampoco había podido dormir.
- Tengo miedo, ¿sabes? - Ellyn jugaba con sus dedos entre los de su marido – Tengo miedo de que todo lo que hemos creado, junto a las gentes de Ushâr, se destruya hoy
- Todo irá bien – le respondió él mientras le acariciaba el cabello – Son fuertes. Ushâr resistirá esta embestida. Si tras la batalla hay algo dañado, volveremos a levantarlo, como hace años.
- ¿Y si caemos...? ¿Y si no estamos aquí para levantar nada?...
- Ey, ey, ey – le giró el rostro sutilmente hasta hacer coincidir la mirada de ella con la suya – No vamos a caer aquí. Hay todavía muchas páginas en blanco en este cuento, y estoy dispuesto a escribirlas contigo – sonrió y la besó – Te prometo que no dejaré que te pase nada... mi princesa, mi niña... - su voz se fue perdiendo hasta que finalmente se vio interrumpida por tres suaves pero apresurados golpes en la puerta
- Adelante – Ellyn se incorporó y se recolocó el liviano camisón
Un hombre de cabello cano, sin vello facial y vestido de forma impecable, anunció:
- Todo está siendo preparado tal y como mandasteis – el caballero mantenía en todo momento una etiqueta perfecta
- Muchas gracias, Ardeth – Nicholas, que ya se había levantado, avanzó hasta él y le puso una mano en el hombro, luego miró a su mujer
- Necesito a Thyra, Fianna, Celsiorh y Bowen en el gran salón en cuanto sea posible
- En seguida, milady – Ardeth hizo una inclinación y salió de la habitación
La luz ya hacía acto de presencia en la sala. Poco a poco, amanecía. Un nuevo día... quizá un nuevo comienzo.
- Ellyn...
- Nicholas...
- Os amo
- Todo saldrá bien – aseguró esta vez ella
- Sí, todo bien...
- Tengo miedo, ¿sabes? - Ellyn jugaba con sus dedos entre los de su marido – Tengo miedo de que todo lo que hemos creado, junto a las gentes de Ushâr, se destruya hoy
- Todo irá bien – le respondió él mientras le acariciaba el cabello – Son fuertes. Ushâr resistirá esta embestida. Si tras la batalla hay algo dañado, volveremos a levantarlo, como hace años.
- ¿Y si caemos...? ¿Y si no estamos aquí para levantar nada?...
- Ey, ey, ey – le giró el rostro sutilmente hasta hacer coincidir la mirada de ella con la suya – No vamos a caer aquí. Hay todavía muchas páginas en blanco en este cuento, y estoy dispuesto a escribirlas contigo – sonrió y la besó – Te prometo que no dejaré que te pase nada... mi princesa, mi niña... - su voz se fue perdiendo hasta que finalmente se vio interrumpida por tres suaves pero apresurados golpes en la puerta
- Adelante – Ellyn se incorporó y se recolocó el liviano camisón
Un hombre de cabello cano, sin vello facial y vestido de forma impecable, anunció:
- Todo está siendo preparado tal y como mandasteis – el caballero mantenía en todo momento una etiqueta perfecta
- Muchas gracias, Ardeth – Nicholas, que ya se había levantado, avanzó hasta él y le puso una mano en el hombro, luego miró a su mujer
- Necesito a Thyra, Fianna, Celsiorh y Bowen en el gran salón en cuanto sea posible
- En seguida, milady – Ardeth hizo una inclinación y salió de la habitación
La luz ya hacía acto de presencia en la sala. Poco a poco, amanecía. Un nuevo día... quizá un nuevo comienzo.
- Ellyn...
- Nicholas...
- Os amo
- Todo saldrá bien – aseguró esta vez ella
- Sí, todo bien...

¿Y por qué no iba a salir bien? Solo tienen que permanecer unidos, aunque esto nunca es facil.
ResponderEliminarPues te digo yo que algo fallaría más tarde...
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