Se me han perdido las musas. Las letras han desertado. Las historias, si alguna vez funcionaron, han dejado de hacerlo.
A mi pequeña caja apenas le quedan luciérnagas, todas están apagándose con el tiempo y no sé qué mecanismo es el que les da cuerda.
Quizás desde un principio ya estuvieron destinadas a morir. ¿Es posible que nacieran solo con ese destino? Creía que eran como pequeños fénix, que se apagan para volver a resurgir, con más fuerza que antes.
Pensaba que la imaginación se toma vacaciones de vez en cuando, pero ahora no tengo claro si se ha quedado a la deriva en algún puerto, si ha encontrado a alguien mejor que yo o si directamente ese viaje la ha cambiado y no la reconozco a su vuelta.
Es extraño, tengo cientos y cientos de piezas, de ideas para encajarlas, para darles forma. Millones y millones de colores para dotarlas de vida y un sinfín de motivos por los que merece la pena hacerlo… pero sencillamente nada parece encajar.
Es como si tanto engranaje estuviera defectuoso, los colores destiñeran y los motivos no fueran motor suficiente.
Puede que nunca me haya funcionado a las mil maravillas, pero al menos no estaba rota.
Plant Lemon Seeds In A Cup
Hace 2 años
