skip to main |
skip to sidebar
Es posible encontrar magia en los rincones más insospechados. Vedlo, es precioso.
No ceso en mi empeño. He trasnochado, saludado al alba y despedido de nuevo al sol.
Llevo días así. No duermo, no descanso, apenas como. Tengo los dedos llenos de colores, inútiles todos ellos.
Demasiados lienzos rasgados y arrugados se esparcen por mi dormitorio. Ya no me queda papel, de mis sábanas blancas no queda nada, las cortinas podrían ser el arcoiris dibujado en mi ventana.
No voy a rendirme. Mis pinceles se han partido y dentro de poco les seguirán mis dedos, que ahora uso como tales. Las paletas están a rebosar de colores que no me llevan a ninguna parte.
¿Ves? No consigo encontrar la calidez adecuada, la textura que debería darle, por más que mezclo colores no hallo ninguno que tan siquiera se asemeje...
No se puede pintar un beso
si no es en tus labios.··Sin dedicatoria··
Se me acumulan los cuentos, las viejas y nuevas historias.
Intento hacerlos coincidir, darles un objetivo común, un sentido a su viaje a través de las páginas.
Puntos, comas, espacios en blanco. Todos ellos sirven a un propósito: darles vida.
Se cruzan en veinte mil momentos, discuten, colaboran, Garfio acepta la tregua con Peter y el Lobo Feroz que Caperucita le lance una pelotita... por no hablar de los demás. Cada uno tiene un papel, todos la misma meta: volver a existir, que los niños vuelvan a leer.
¿El plan? Revolucionemos los cuentos, llamemos su atención.