martes, 30 de noviembre de 2010

Los Miserables

Al fin llegamos. Ahí estaba, rojo y azul con el rostro de un niño abocetado. Inmenso. Se veía desde muy lejos y poco a poco nos acercábamos a él.


Subimos las escaleras llenas de gente. Las taquillas estaban a rebosar y apenas sí se podía pasar por la calle que estábamos colapsando.
El salón de la planta baja era enorme. Algunos dejaban sus pertenencias en consigna para pasar a recogerlas a la salida.
Después de una corta espera nos dejaron entrar para tomar asiento.


Desde el palco, el escenario se veía con total claridad. Cada detalle de la decoración, aun sin haber comenzado la función, estaba minuciosamente cuidado. Al fondo una pantalla enorme que ensombrecía las tablas. Un amasijo de negro, verde y azul oscuros dejaban escrito con trazo de pluma en una de las esquinas inferiores el nombre “Victor Hugo”.


“En cinco minutos dará comienzo la función”, dijo una voz de mujer a través de un micrófono.
Esos minutos se hicieron eternos. Mientras transcurrían se escuchaba levemente a los músicos terminando de afinar sus instrumentos, se veían agitarse las manos del director de orquesta, inquietas, como si estuviera trazando mil y un dibujos en el aire a una velocidad vertiginosa.
Yo no podía dejar de mirar el escenario, de imaginar lo nerviosos, o puede que relajados, que debían estar tras bambalinas esperando a salir.“Quizá hagan lo mismo que nosotros. Quizá se pongan en círculo, se cojan de las manos y se miren a los ojos sabiendo, de repente, que no puede salir mal”, pensaba mientras poco a poco la luz comenzaba a agonizar para dar paso a las primeras notas que inundaron todo el teatro.


Mágico, triste, divertido, real, enternecedor, emocionante, espectacular… sencillamente único.

Los Miserables.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Capaces de hacer de una batalla poesía,
de una muerte una coplilla,
de un adiós un verso...


Estos juglares...

lunes, 15 de noviembre de 2010

¿Bonitovestido?

- Phoenix, ¿estás bien? – escuchaba su voz lejana, como si proviniera del otro confín del mundo - ¿Phoenix?
- Ehhh... sí, vaya, emh... esto... es... bonitovestido – ¿bonito vestido? ¿es lo mejor que se te ocurre decir? Dile que está preciosa. Vamos, díselo.
- Ah, gracias – sonrió, como solo ella sabe hacerlo
- Teesperofuera – por favor, estás haciendo el ridículo.


Salí de la tienda de máscaras a esa oscura callejuela donde incluso el jaleo que se producía a pocos pasos parecía tener prohibida la entrada.

Eres un crío. ¿Era tan difícil? Ay que ver, con lo fácil que es mentirle a una mujer y decirle que es bonita cuando no es así... y lo que cuesta encontrar algún adjetivo que haga más justicia que “preciosa” para ella.

··Pnx··

sábado, 6 de noviembre de 2010

¿Qué harías?

¿Y si fueras invisible? ¿Y si tuvieras la certeza de que nadie puede verte?

... ¿Qué harías?

viernes, 5 de noviembre de 2010

Teorizar

Es inevitable, lo siento, es inevitable.

Es inevitable que una sonrisa sarcástica se dibuje en los labios al escuchar como la gente teoriza sobre otras personas que creen conocer. Es increíble la seguridad con la que miran a los ojos y dicen con una firmeza que alcanza lo escalofriante "te conozco".

Qué pena. Si de verdad piensan que es así, nunca mirarán más allá. Se perderán muchas cosas, buenas y malas porque... teorizar está muy bien, siempre y cuando seas consciente de que tienes que renovar esas conclusiones que a menudo sacas sin fundamento.

Pobre de aquel/a a quien se le llegue a conocer por completo.



[En fins.]