Thyra salió de la tienda de campaña con paso decidido. El sol le acarició sutilmente el rostro. Fuera había varios soldados que se afanaban en coger sus armas y correr hacia el patio de arena, donde el general seguro los reuniría.
- Lady Thyra – una voz firme a su espalda
- ¿Sí?... ¡Ah! Ardeth, ¿qué ocurre? – le parecía extraño que uno de los ayuda de cámara de Sus Majestades estuviera allí
- Los señores quieren verla
- ¡Ese oficial se pasó de la ralla! ¡Por eso le metí!
- No es eso, milady – no pudo evitar esbozar una sonrisa – Quieren hablar con vos, así como con Fianna, Bowen y el señor Celsiorh
- ¡Ah, claro! – ella sacó la lengua, divertida – ¡Pues vamos!
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- ¿Señor Celsiorh? Con su permiso – Ardeth entró en la sala, la habitación del erudito, encontrando en lugar de a él a su joven aprendiz
- Ha ido a reunirse con Sus Majestades, señor – afirmó el muchacho haciendo una leve inclinación
- Pero... ¿cómo lo sabía? – inquirió, perplejo
- Tú. Ya sabéis que siempre anda cotilleando por ahí. Él fue quien comunicó a mi maestro que querían verle
- Buena suerte hoy – el hombre respondió la inclinación a modo de despido y salió de la habitación
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- Señor Álcanor – Ardeth hablaba desde fuera de la cuadra. Odiaba mancharse los zapatos de barro
- ¡Buenos días Ardeth! – respondió, como siempre entre risotadas
- Estoy buscando a su hija Fianna, señor...
- Ardeth – la voz de Fianna interrumpió la suya
- ¡Oh, aquí estáis! ¿Tendréis la bondad de acompañarme?
- Por supuesto, ¿ocurre algo?
- En absoluto, ellos quieren verla
- Sea pues, no hagamos esperar a los reyes – sonrió la joven siguiendo al caballero
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Bowen y Nikos abandonaron la sala de piedra para salir al patio de armas, donde los muchachos esperaban totalmente erguidos. El general suspiró largamente y se dirigió a ellos.
- Sir Bowen – Ardeth comenzó a caminar a su lado mientras le hablaba – Lamento interrumpir su protocolo de formación pero... los señores quieren verle
- ¿Ahora? Tengo que comprobar que todo esté perfecto, he de pasar revista
- Tranquilo Bowen, yo me encargo – aseguró Nikos – Ve
- Muy bien – respondió el general tras dudar un momento - ¿Tardaremos mucho, Ardeth?
- A fe mía que no, señor
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Uno a uno fueron entrando en el gran salón. Las enormes cortinas aun estaban cerradas e impedían el paso al sol.
Ellyn se encontraba esperando desde hacía rato y no paraba de caminar por la sala con paso tranquilo.
- Milady – Ardeth y Bowen entraron en la estancia – Aquí está el último, señora, ¿necesita algo más?
- Gracias, podéis retiraros Ardeth – hizo un educado ademán con la mano y el hombre salió por donde había entrado
- Nos tenéis intrigados, princesa – Thyra se apresuró a hablar
Ellyn, por su parte, se acercó a un inmenso jarrón lleno de múltiples flores que había sobre una mesa y las acarició. Al hacerlo, los pétalos se quitaron el camuflaje, apareciendo como hadas de varios colores que, como leyéndole el pensamiento a su señora, se apresuraron a abrir las cortinas.
Una fuerte luz bañó toda la habitación y besó los rostros de los allí presente.
- Lamento haberos distraído de vuestras tareas, pero quería hacer algo, quizá por última vez, con vosotros
- No os preocupéis pero, ¿de qué se trata? – inquirió el sabio
La princesa se acercó a un pequeño armario de cristal y sacó cinco copas llenas de extraños grabados a ojos de cualquiera, pero que para ellos tenían mucho sentido.
- ¿Un brindis? – preguntó Fianna, incrédula
- ¡Un brindis! – a Bowen no le pareció mala idea
- Vaya, esas copas son... – a Thyra se le dibujó una sonrisa en los labios
- ¿Perfectas para la ocasión? – a Celsiorh también se le iluminó la cara
- Cuando hace años llegamos aquí, Ushâr estaba sumida en tinieblas. La tierra era yerma y el cielo oscuro de día y de noche – la princesa comenzó a repartirles copas, una a cada uno, y ella se quedó con otra – Trabajamos duro, junto a quienes nos esperan fuera para recibir órdenes y apoyo... Y conseguimos un cielo colmado de estrellas, le devolvimos la vida a esa tierra yerma. Y aquel día, con dos lunas coronando el cielo, brindamos los cinco con estas mismas copas – concluyó, llenándolas
- Hoy nos enfrentamos a algo nuevo, peligroso y quizá definitivo – afirmó Celsiorh sujetando su bebida con firmeza
- Sí, pero después de tantos años seguimos siendo los mismos, volvemos a estar aquí y luchando por lo mismo – le siguió Fianna
- Han caído muchos en el camino, pero nosotros no, nos hemos levantado miles de veces, hoy será otra vez más... – Bowen no pudo terminar
- ¡Sí! ¡Hoy volveremos a plantarle cara al destino! – Thyra alzó su copa - ¡Por nosotros!
- ¡Por ellos! – Fianna la imitó
- ¡Por lo que nos espera! – Celsiorh hizo lo propio
- ¡Por el mañana! - le siguió Bowen
- ¡Por la promesa de volver a brindar! - concluyó Ellyn
Las cinco copas chocaron produciendo un leve sonido y derramando, debido al énfasis, algo de su contenido. Luego las apuraron.
Ahora sí estaban preparados.
Plant Lemon Seeds In A Cup
Hace 2 años

Por ellos, por lo que nos espera, por volver a ver un nuevo amanecer, por todo aquello que nos queda por vivir, por todas las pasiones que nos quedan por sentir.
ResponderEliminarPor ello luchamos
AE
Algún día, volverán... algún día.
ResponderEliminarPor el Libro, el Caballo, la Libélula, el Grifo, el Dragón.... Por nuestras dos Lunas, por nuestro inmenso Sol... Por nuestros días, nuestras noches, nuestras fiestas, nuestros magos y malditos, nuestros aprendices y nuestra amada naturaleza..... Por las espadas, los arcos, los cuchillos, los mosquetes, la caballería, la sabiduría el buen hacer.... Por nuestros amores, por nuestro dolor, por nuestra causa... Por nuestra casa, por nuestro hogar, nuestras raíces..........
ResponderEliminarPor todo lo que somos y hemos sido... Por todo lo que vamos a salvar de nuevo, por nuestro cuento, por nuestros cuentos, por todo lo que tenemos que recuperar...
Por nuestros ejercito, nuestra gente, nuestro castillo.... Por esas cinco copas, con las que algún día volveremos a brindar, y por último...
¡Por nosotros!... Os quiero.
L.T.