viernes, 6 de noviembre de 2009

7:23

El jodido despertador ha sonado, como siempre, a las 7:23 de la mañana. Hasta las 8:15 no entro a clase, pero esos siete minutos que pasan hasta las 7:30 me dejan remolonear en la cama.
Mi madre viene a avisarme de que no voy a llegar a clase, pero no me apetece levantarme todavía, así que le digo que entro una hora más tarde de la cuenta.
Me giro y me cubro la cabeza con las sábanas, me acurruco sobre mí misma y espanchurro a Frogy, o a Moños... o a cualquier otro peluche que me quede lo suficientemente cerca como para no moverme mucho.
Hoy me hubiera quedado en cama hasta mañana.

3 comentarios:

  1. Afirmo y reitero que el momento de sueño que más se disfruta es aquel que transcurre entre que suena el despertador y los 5 minutos siguientes.

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  2. yo suelo convertir esos 5 minutos en media hora más xD. Es absurdo, pero pongo el despertador antes de la cuenta porque ya me conozco, y aun asi llego tarde xD

    Ahi dia apetecibles para vivir en la cama...

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  3. Siempre queda el "Mañana será otro día"

    Las sábanas abrazan en esos pequeños 5 minutos

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Shhh... dilo bajito, que hasta el viento escucha...