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Pero paraos un momento a pensarlo... Son nuestras grandes aliadas: las estanterías.Sirven, en ocasiones, para apoyarnos. En ellas colocamos libros que tarde o temprano nos servirán, llenos de datos, experiencias, consejos... Aunque por suerte o por desgracia se mantienen más o menos polvorientos.Son nuestras confidentes, esconden aquellos pequeños secretos que mantenemos ocultos detrás de todos los objetos que quedan a la vista: números de teléfonos en un minúsculo pedazo de papel, unos pendientes, alguna foto perdida...Pero ellas también se cansan, ¿no? ¿Alguien se para a pensar eso? También necesitan mimos, que las limpien y las cuiden pues, aunque no hablen, en el fondo lo están deseando para poder seguir siendo útiles.
Lucha sin cuartel en esta guerra de vanidades donde la suerte se jacta de mí.Los velos que tapan rostros se mantienen fieles a ellos. El telón se descubre. Es curioso ver a los actores que interpretan esta noche.En un escenario macabro donde cada palabra y gesto son un papel asignado o elegido... ¿qué más da?Una frase tras otra que se pudre en labios ajenos. Escupen la ponzoña como serpientes de cascabel, que a cada paso avisan de su llegada.Con cada punto y aparte, la mentira avanza, se hace fuerte, poderosa...Las comas la convierten en algo sucio, tan vacío y asqueroso como quien la enuncia.Los puntos suspensivos crean el suspense del final, donde los nombres que aparezcan en los créditos aun no están claros.
Las uñas se clavan en la piel. Tiemblas. Lloras. Frío... miedo... Ya están aquí. Se ríen. No hay escapatoria.