jueves, 15 de abril de 2010

Un rinconcito

El olor a cerrado.
El techo desconchado.
Las goteras por doquier.
Los asientos que se caen con soplarles.
El largo e interminable pasillo resbaladizo.
El enorme telón negro que no se desliza.
El suelo lleno de confeti, o de pelusas.
Las tablas del escenario, que, como si fueran teclas de un piano, suenan de forma diferente según donde pises.
Y vosotros.


Es cierto, no es el mejor sitio del mundo, de hecho, se cae a cachos por todas partes.
Pero es nuestro sitio. Allí empezó todo. Allí os conocí. Allí crecí un poquito. Allí descubrí que ésto es más mío de lo que nunca hubiera pensado.


Ha sido como... volver a mi pequeño gran rincón.

2 comentarios:

  1. no sabes como te comprendo niña, sentarse en ese escenario y resirar, con eso ya me sirve.

    ResponderEliminar
  2. Ayyyyy!!!, señorita... ¡cómo envidio las cosas que describe, en serio!!! Usted tiene tres mundos donde vivir: su vida real, el mundo de sus sueños y otro lugar más, otro "rinconcito" donde ambos pueden conjugarse, hacerla sentir momentos únicos, donde puede usted volar o ser hada o ser perversa... maravilloso espacio donde vivir, donde gastar experiencias. Me alegro mucho por usted, puesto que mi envidia es de la sana. Un beso (entre bambalinas), señorita!!

    ResponderEliminar

Shhh... dilo bajito, que hasta el viento escucha...