viernes, 9 de abril de 2010

Pequeños presentes

Simplemente estaba esperando, pero todo pasó de una forma un tanto curiosa.
Me había puesto algo de música, pero no me había parado a seleccionar la canción.
No hacía ni una pizca de viento, la gente cruzaba la calle de un lado a otro llenándola con historias cotidianas.
Dejé la mirada pausada en la punta de mis zapatos durante varios segundos y volví a alzar la vista.
No había ni un alma hasta donde alcanzaba a ver. Nadie.
Al tiempo que comenzó una melodía sin letra en mi reproductor, se levantó una ligera brisa que hizo mecerse a las ramas de algunos árboles y, como si fueran mariposas de colores apagados, un montón de hojas se precipitaron a mi alrededor, girando hasta posarse en el suelo.
Sonreí.
La música cambió de nuevo cuando decidí observar que había sido de la acera.
La gente volvía a invadirla, como si nada hubiese ocurrido, como si simplemente la fantasía me hubiera regalado un momento tan efímero como mágico.

2 comentarios:

  1. Momentos mágicos que solo algunas personas pueden ver. Que afortunada

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  2. Cuánta magia susurrada... me encanta la magia, y me encantan los susurros, señorita. ¿Sabe una cosa...?, resulta que desde hace poco, cada vez que unto una tostada con mantequilla me da por sonreír... y me encanta la mantequilla!!! Gracias y un beso, XD

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Shhh... dilo bajito, que hasta el viento escucha...