
- Ya está, Inferno... no dejaremos que esto nos supere, ¿verdad? – Fianna acariciaba el lomo de su caballo, que casi mantenía más la compostura que ella
Se había pasado toda la noche, junto a su padre y su hermano, revisando a todos y a cada uno de los caballos.
- ¿Nerviosa, hermanita? – Luca le revolvió el cabello con un movimiento rápido
- ¿Tú no? Cuando padre nos contaba historias de la guerra las escuchábamos absortos, ¿creíste que alguna vez que lo viviríamos?
- No, pero ha llegado, y estamos aquí para hacerle frente – Luca cogió las dos manos de su hermana y las apretó con fuerza – Ten mucho cuidado – el tono serio de su cara cambió, al igual que su voz – Además, ten en cuenta que en tu relación tú eres el hombre, así que procura no mancharte... ¡y bueno! No hablemos ya de sobrevivir...
Ninguno de los dos pudo evitar echarse a reír, aunque tampoco es que lo intentasen.
- ¿Qué estáis cotilleando ya? – Álcanor entró en la cuadra, preparado ya con sus arreos de montura bajo el brazo
- Oh – Luca soltó las manos de Fianna y se dirigió hacia su padre con los brazos abiertos – Solo hablábamos de que tenemos el mejor padre del mundo, ¿verdad, hermana?
- Además del mejor jinete del reino... ¿qué digo del reino? ¡De Metáfora!
- Jajajaja... venid aquí – ambos se acercaron. El hombre dejó caer sus arreos y abrazó a sus hijos, para luego separarlos de sí y mirarlos fijamente a los ojos, yendo de uno a otro – No vaciléis ni por un momento, ellos no lo harán. No seáis crueles, pero tampoco dejéis vuestras espaldas al descubierto por salvar una vida enemiga. El más antiguo de nuestros antepasados contaba que, cuando un jinete muere, su alma y espíritu no desaparecen, sino que se mantienen en el mundo con el cuerpo de un caballo, viviendo esta vez en libertad o volviendo a servir a un nuevo jinete. Cuidad de vuestras monturas y ellas cuidarán de vosotros, pues antaño ocuparon vuestro lugar... Y suerte, hijos míos... suerte y valor – se giró hacia Fianna – Hay alguien esperándote fuera – sonrió
Fianna no tardó en salir a la carrera, para encontrarse fuera con Dharmaeh. La alzó en brazos y la besó.
- Todo saldrá bien... te lo prometo – la dulce driada sonrió
- Te veré al final. Te buscaré cuando todo termine... mi amor...

Es genial ^^ me encanta.
ResponderEliminarQuien nos diría que viviriamos una guerra como aquella, aunque se nos escape de la memoria. Pero llegara el día en que volveremos, para intentar a volver a crear los prados verdes, y un cielo muy azul.
ResponderEliminarMetáfora aún puede salvarse. Y vamos a luchar hasta nuestro último suspiro
-AE-
vale...lo k aun no entiendo es xq los tres son "relatos del juglar I " xD
ResponderEliminarRelatos del Juglar I, indica que son de la primera parte de Fábulas, que tendrá más partes futuras ^^
ResponderEliminarNuestras vidas eran felices en Metáfora, pero la guerra nunca da buenas vibraciones...