lunes, 19 de octubre de 2009

Cadáver

Sí, un cadáver. Frito, cocinado al vapor, cocido... ¿qué más da? La cosa es que está muerto.
Y, ¿todo por qué? Si al fin y al cabo, que yo sepa al menos, él no hizo nada. No sé qué van a hacerme a mí, jajajajaja...ja.
No lo entiendo. Era un puñetero monitor de gimnasio, hormonado hasta las trancas y con pintas de repartir más ostias que un cura. Sin embargo tiene el cerebro... ¿cómo ponía en el periódico? Ah, sí, LICUADO.
¿Me explica alguien como se le licua el cerebro a una persona? Esto cada vez se parece más a un puñetero capítulo de “Expediente X”.
En fin, supongo que da igual. He dado a Jack por muerto pero no creo que sea posible. Seguiré metiendo la cabeza, con cuidado, porque no parecen tener el más mínimo reparo en cortarlas.
Es increible. Pienso en frío. No sé como es posible esa entereza... ¡qué cojones entereza!, inhumanidad, frialdad... no sabría como describirlo.
¿Es que ese hombre no tiene ningún tipo de sentimientos? No es precisamente normal, ¿no? Cuando lo ves en las películas te parece tan lejano e imposible que incluso te ríes con los chistes que a menudo suelta el más malo de los malos. Pero cuando lo tienes delante... cuando el más malo de todos esos, el super mafioso, o lo que narices sea... está delante tuya, la cosa cambia. El corazón se te sube a la garganta e intenta salir corriendo. Eres una jodida muñequita entre los brazos de un niño que te puede descabezar si le apetece. Y lo mejor es que no puedes hacer nada. Porque si lo haces estás jodido. Porque si lo haces eres historia.

McD. Sarah

2 comentarios:

  1. El asfalto habla en susurros cuando las marcas gritan muerte y Sarah se aferra a la vida. El tronar de cada bala suenan en alta plegaria por el fin de una pesadilla, que, a sus ojos, no ha hecho más que comenzar...

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Shhh... dilo bajito, que hasta el viento escucha...