lunes, 29 de junio de 2009

Mar en calma

Todo estaba en calma, demasiado tranquilo.
La playa, desierta, nada perturbaba la paz de las olas.
La arena lloraba.
El agua no la acariciaba.
¿Mar en calma?
Yo no lo creo.

3 comentarios:

  1. Muy cierto...pues que la serenidad sea física no significa que el interior se encuentre en el mismo estado.

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Shhh... dilo bajito, que hasta el viento escucha...