viernes, 3 de julio de 2009

Perdamos...

Perdamos la noción del tiempo. Dejemos que esas absurdas manecillas se vuelvan locas, girando una y otra vez, contando minutos que carecen de importancia.
Perdamos la voz. Dejemos que los versos busquen las palabras adecuadas.
Perdamos el miedo. Que se apague la luz y aun así nos veamos las caras.
Perdamos los nervios. Que tiemble el alma.
Recuperemos los silencios. Que los suspiros vuelvan a bailar.
Mientras tanto, cantaré una nana para acunar las caricias.

4 comentarios:

  1. Demasiadas esperanzas,
    demasiadas cosas imposibles o casi imposibles
    se quieren realizar,
    quizás eso,
    en tus famosos cuentos se pueda interpretar, incluso sentir,
    pero la realidad es muy distinta,
    ella mata la imaginacion.

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  2. ojala fuese tan facil perderse y dejarse llevar

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Shhh... dilo bajito, que hasta el viento escucha...