miércoles, 13 de mayo de 2009

Mundo de sueños

El día de hoy ha marcado un antes y un después. ¿Dónde? En todo. En mi vida, en mí como persona... La lección que he aprendido nadie nunca jamás podrá hacer que la olvide.
Una sensación de unidad, de cohesión, de... de tener una familia fuera de tu hogar. De que un montón de personas totalmente distintas, cada uno con sus puntos de vista, sus más y sus menos, sus defectos, sus virtudes... pueden llegar a fusionarse para hacer magia. Para hacer teatro.
Es sencillamente increible pensar que no conoces a alguien de nada y te abre los brazos invitándote a que lo hagas, a que formes parte de esa gran familia.
Esto puede parecer una moñada, y de hecho quizá lo sea, pero no me importa.
Hace justamente un año fui, de improviso, a ver una obra de teatro al Cervantes y cuando estaba sentada en aquel palco miré a mi prima, a quien tenía delante y le juré que el año que viene yo estaría allí abajo, en el escenario. Y he cumplido.
Verlo desde fuera es tan distinto, tan... simple.
Supongo que se resume en que ves una representación, te lo pasas bien, echas unas risas y luego para casa.
Cuando estás dentro, viviendo cada momento, lo sientes de otra forma.
Los ensayos, tantos días para repetir una y otra vez el mismo texto y los mismos bailes que sabíamos que al final Antoine cambiaría. Esas carcajadas que resonaban a cientos en el Santa Rosa de Lima cuando alguien se equivocaba o algo salía bien. Las carreras entre los asientos, las prisas de última hora. Los olvidos de nuestro querido dire...
Para mí no eran simplemente miércoles. Eran días de terapia, de sacar esa sonrisa que se hace imposible durante el resto de la semana. Saber que cualquier aventura te puede estar esperando cuando entres por la puerta del lugar de ensayo y que dejarás de ser quien seas para ponerte al servicio de tus compañeros y de Antoine. Saber que ellos te van a hacer viajar con un arma que todos tenemos y muy pocos usamos: la imaginación.
Y entonces llega el último día. Donde los nervios te atacan y la impaciencia te consume.
Llega ese momento en el cual miras a los demás, a esa pequeña familia que se ha ido haciendo más y más fuerte con los días, y sientes la complicidad, sientes que no puedes fallar si ellos están cerca y que aunque lo hagas, todos estáis juntos, no importa.
Todos con ese nudo en el estómago. El telón se abre y preguntas para tus adentros “¿ya?”. La primera escena transcurre y el escenario te acoge, como si hubieras pasado la vida en él.
La luz se oscurece antes de la segunda entrada y ya escuchas a la gente reir cuando está dispuesto. Nos miramos. No hace falta hablar. Está saliendo bien.
Disfrutemos y hagámosles disfrutar. Ellos se lo merecen, y nosotros también.
No hay nada que decir excepto... ¡magia!
¡Gracias por todas y cada una de las enseñanzas más o menos personales. Por ser como sois y por contribuir a hacer los sueños más y más grandes!

3 comentarios:

  1. El momento justo antes, telón bajado, nudos en el estómago, las manos sudan y las miradas se pierden en todas direcciones buscando cómplices en un juego de máscaras y sonrisas. Teatro divina locura lo definían. Me alegro que lo disfrutaras lo merecías nana

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  2. un ante y un despues...un punto de inflexion en nuestras vidas. ainssss, si esq no me canso de leerlo, aunk voy a tener k dejarlo antes de que se me seke el lagrimal :(

    Besos!

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  3. : )

    Hace tiempo me ocurrió algo parecido. Vi una representación y, mirando al actor que tenía frente a mí, me propuse a mí mismo que algún día estaría en su lugar. Verlo me alegró el día de manera que nunca hubiera imaginado; fue de casualidad, sin que esperara ni creyera posible la magia de arrancar una sonrisa de esa manera.

    (Eso sí, la representación que yo vi fue algo más abajo del Cervantes; la mía fue en plena calle Larios.)

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Shhh... dilo bajito, que hasta el viento escucha...