martes, 17 de febrero de 2009

Historia de unas gafas

Nada, ni un rasguño por una caida, un pisotón... nada. ¿Por qué los niños se revuelcan por el suelo? Yo también quiero saber que se siente al caer, si la moqueta está fría o no, si es suave o áspera.
Vuelve a inclinar la cabeza sobre ese viejo libro. Ignoro cuantas veces lo habré leido. Comienzo a resbalar por la curva de su nariz y rezo para que no haga lo de siempre. Vamos, vamos... ya estoy muy cerca de... ¡otra vez! Sus arrugados dedos me devuelven al lugar que me corresponde, y me obliga, aburrida, a seguir leyendo el mismo libro de todas las noches.

5 comentarios:

  1. Jajajaja, que original!!! Pobres gafas, que se quiere revolcar en el suelo... no obstante no es cosciente de que si se cae al suelo probablemente acabe rota... gafas tontas >.<

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  2. Prueba a dejarlas descansar por un día y sal al mundo sin ellas; es más barato que drogarse y más sano, pero igualmente parece que vayas mareado, mirando con ojos raros a cuanto te rodea, y, aunque no padecerás alucionaciones, ni tú sabrás qué tienes delante. Como ves, son todo ventajas. Y después, al llegar a casa, podrás ponerte a escribir lo ocurrido en vez de leer historias de otros... Y digo yo, ¿por qué no haría vendedor?

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  3. Tan cerca de la sensación de caida. Ese moemto de adrenalina donde la duda lo envuelve todo. Caeré? Flotaré? Cómo será esa sensación? Sentir como se coge el pellizco del estómago antes de saber que las manos te reocgen, que interrumpen ese momento, que atrapan la magia y no la dejan escapar. Pero en breve sentir el calor de sus manos, esa sensación de quien vela por tí...

    Impresiones de unas gafas... Suena interesante. Ponerse las gafas al revñes y tratar de mirar hacia dentro para imaginar el mundo que no pensamos que pueda existir.

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  4. la gafas quieren caer sufrir, el dolor es parte de la vida y tu las proteges y alli estan pero aunque te digan que sufriras que no es lo correcto quieres correr el riesgo,¿porque? es simple para sentirte vivo,

    PD.aplicable a las gafas a los encoñamientos y a cuando un jugador novato te pide llevar un tremere

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  5. Aunque obligada a leer, los ojos pueden seguir las palabras mientras lamente vuela. O quizá desviar un poco la mirada, más allá del libro.

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Shhh... dilo bajito, que hasta el viento escucha...