jueves, 5 de febrero de 2009

La sonrisa desconocida

No recordaba cuándo, ni dónde... de hecho no recordaba nada.
Solamente, entre penumbras, vislumbraba una sonrisa. La sonrisa más sincera que jamás le hubieran dedicado.
Quizá la conoció en una fiesta, en la playa o incluso paseando por la calle. Sin palabras, sin nombres, sin versos que rimar, la buscaba. Estaba convencido de que sus recuerdos dejarían de ser vagas sombras si la encontraba.
Durante días, semanas, meses, apenas comió o durmió, tan solo podía pensar en aquella expresión del rostro de identidad desconocida.
Su obsesión le hizo enfermar. Al cerrar los ojos la soñaba y al abrirlos volvía a su búsqueda infinita.
Demasiado tiempo persiguiendo una meta invisible.
La noche en la cual su alma decidió cobijarse en el descanso eterno, se dejó caer delante del espejo de su habitación y hablando consigo mismo rezó por encontrarse con su único recuerdo allá dónde fuera, pero ante todo rezó para que no se borrase de su memoria jamás. En paz, tal y como se hallaba contemplando su rostro, sereno, esbozó una leve sonrisa... a la cual siguieron dos lágrimas.
Por fin lo comprendió. Se trataba de la suya.
Había olvidado quien era... había provocado su autodestrucción.

3 comentarios:

  1. Aprender a valorar nuestras virtudes. Normalmente por defecto o exceso es dificil mirar en un espejo y que el reflejo no deforme lo que nos muestra, aunque haya sonrisas que se aferren al alma.

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  2. muy bueno mi vida te amo te veo estatarde

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  3. Uf, no en pocas ocasiones la gente se olvida de quien es realmente...

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Shhh... dilo bajito, que hasta el viento escucha...