domingo, 8 de febrero de 2009

Al soñador...

Letras que viajan, confusas, sin saber cómo coincidir...
Componen cuentos y canciones, promesas, esperanzas. Las palabras lo son todo y no son nada. El viento se las lleva cuando se enuncian y al ser derramadas sobre el papel, el tiempo las corroe.
Una palabra puede ser malinterpretada. Puede ser engañosa, o incluso trucada. Se usan para convencer, para decepcionar, para enamorar.
Hay palabras que se sueñan, que se esperan... hay palabras que se temen, que afirman verdades malditas.
Poca gente las degusta antes de usarlas, porque no comprenden el valor que guardan, las tempestades que pueden desatar con ellas o la incertidumbre que pueden dejar tras de sí.
Demasiadas palabras, ¿no?
Muchos, como tú o como yo, nos servimos de ellas para llorar sobre un blanco abismo que nadie logra descifrar. También construyen pues, enigmas, misterios que quizá algún día se desvelen.
En cualquier caso, gracias por el buen uso de las suyas, soñador de ojos grises.

2 comentarios:

  1. Y los sueños, sueños son, decían en otras playas y otros cantares. No son las palabras las indescifrables, son verdades mudas en reinos de sordos. Peces que nadan contracorriente y ven pasar a aquellos que nadan con la corriente.

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  2. Las palabras pueden herir más que los puñales..o sacarte una sonrisa en el momento menos esperado. Es verdad que no nos paramos a ver el valor que pueden llegar a tener..y eso es importante.

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Shhh... dilo bajito, que hasta el viento escucha...