Allí permaneció durante largas horas, muy quieto.
Como un niño pequeño que juega a esconderse de alguien, con la misma emoción de ser o no ser visto y todo lo que conlleva...
Pasaron muchas horas hasta que ella llegó a la orilla del río, y apenas unos segundos le hicieron falta para cruzar saltando de una piedra a otra, balanceándose grácilmente, como si fuera un hada salida de algún cuento para dormir.
Él siempre la esperaba hasta verla, en silencio, casi ausente... aunque su sueño solo durase unos segundos.
Plant Lemon Seeds In A Cup
Hace 2 años

Yo también quiero sueños de esos :D
ResponderEliminarEn unos segundos pueden pasar cosas maravillosas, señorita, y también horribles... pero usted y yo nos quedaremos sólo con las primeras, para poder seguir sonriendo a nuestras respectivas tostadas, si le parece.
ResponderEliminarUn abrazo.
Me agrada, suelta, sutil, rica y sencilla.
ResponderEliminarBuenos versos y enunciados que tiene por aquí.
Le seguiré la pista con detenimiento.
Saludos.
H.