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Son gestos...
Y es cierto. Es cierto que nunca tenemos en cuenta los pequeños gestos. Porque cuando recibimos un abrazo, no sabemos disfrutarlo, pensamos que pronto vendrá el siguiente. Igual ocurre con un beso, que algunas veces no nos da tiempo ni siquiera a saborear. Un adiós, ese gesto que se hace con la mano al aire, o quizá llevando dos dedos a la frente dando un pequeño toque sobre ella. Y seguimos en la eterna incertidumbre del no saber cuando será el siguiente “hola”. Los gestos llenan nuestra vida cotidiana, y a menos que sea algo que salga en una película o en un programa amarillista, nunca los tenemos en cuenta. Un simple guiño puede hacer girar el mundo. Una sonrisa cambia el curso de la historia. Lástima que muchos no puedan comprenderlo.
Tanto como el agua es agua. êrp si la palabra es dificil, el gesto es huidizo y en ocasiones presuponer demasiadas cosas nos hace culpables de mantenerlo aun más oculto. Una sonrisa puede cambiar un día y darle color a un alma gris de eso puedes estar segura.
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