Amanece con ella por bandera y nada podrá derrotarte. Llévala a cualquier lugar y cruzarás todas las fronteras del mundo, la usarás para hablar en sordomudo, brindarás con ella salpicando alegría a quien choque la copa contigo. Viaja a las estrellas y estámpala en el firmamento, haz que brille como un arcoíris en el cielo. Propágala como una epidemia contagiando cada rincón del infinito, que la gente tosa sonrisas y estornude carcajadas. Enrédate en las de los demás, despéinalas, sedúcelas, invítalas a bailar, emborráchate de ellas.
No hay nada como una sonrisa para aderezar la ensalada de la vida.
(Y quien dice una, dice varias)