lunes, 8 de agosto de 2011

Una fracción de segundo

Un rincón, un espacio pequeño, reducido, minúsculo, pero mío.
Un lugar infranqueable, un pasadizo que solo yo conozca, una forma de escapar.
Un precinto de seguridad irrompible, una muralla demasiado alta, una barricada tras la que refugiarme.
Un instante de desapego de todo lo demás, un soplo de aire nuevo, limpio, distinto.

Un escondite. Una guarida. Un sitio donde encontrarme sin reflejarme en nadie más.

1 comentario:

Shhh... dilo bajito, que hasta el viento escucha...