miércoles, 8 de julio de 2009

Mentes pensantes

Cada día estoy más cerca y más lejos de encontrarle... Parece que Zilas y Márquez, o quienes sean realmente las mentes pensantes de esto, disfrutan de lo lindo confundiendo las nuestras.

Diego y Daniel cada vez se coordinan más. Primero ninguno de los dos hablaba, después empezaron a hacer buenas migas... y ahora parece que tienen una competición por ver quien le parte antes la cara a qué cabo.
No creo que se paren a pensar en quien da la cara por ellos y ante quien...

Gabriel empieza a cansarse. El peso de esos galones podrían equipararse al mundo sobre los hombros... y yo no sé como ayudar.

Demasiados interrogantes, supongo. Y pocas respuestas... tan pocas que cuando tenemos una no sabemos si es veraz o no.

Tenemos ahora un permiso... ¿un permiso para qué? ¿Para que nos relajemos? Ya han dejado claro que sus ojos llegan hasta el fin del mundo...
Ya han dejado claro que sea lo que sea que hagamos, se saldrán con la suya.

lunes, 6 de julio de 2009

Negación

- Señor... - el caballero más parecía un mercenario que un soldado. Su voz era firme y su mirada lo examinaba todo concienzudamente.
- Gorke... acérquese - su superior le miraba fijamente, con una sonrisa sesgada en los labios mientras descendía unos pequeños escalones de piedra - Supongo que sabes ya donde están destinados, ¿no?
- Estoy seguro de que cumplirán perfectamente con lo mandado. Destacarán más que de sobra entre los demás.
- ¿Los... demás? No, no, no... Gorke, su misión tiene que ver con La Iglesia... con los Engels... - su sonrisa se acentuó aun más.
- No volveréis a mandarlos a un sitio semejante. No otra vez, señor.
- ¡No hay nada que podáis hacer! - bramó, haciendo que su voz retumbase en cada rincón de la enorme capilla - Las órdenes son las órdenes. Y tú estás aquí para acatarlas... De modo que les dirás a t...
- Decídselo vos mismo - su voz mantenía el mismo tono, pero su mano tembló cuando dejó caer la insignia de Templario Negro que colgaba de su pecho, al suelo.
- ¿Cómo? - preguntó, incrédulo
- ¿Acaso encima sois sordo? No pienso volver a mandar a mis chicos a una misión suicida. Si quereis su muerte, ya que no puedo hacer nada desde mi posición, lo haré desde otra... Y os aseguro que la mano de la Iglesia no me acompañará esta vez.

Se hizo el silencio durante segundos que parecieron horas.

- Tienes un día de cuartel. Si vuelves, asumiré que te has arrepentido de esta conversación... Si no lo haces te convertirás en desertor.
- Un día es tiempo de sobra - se giró y comenzó a caminar con paso decidido, dejando a su antiguo superior tras de sí - ¡Ah! - añadió antes de cerrar la pesada puerta de madera - No me esperéis despierto.

viernes, 3 de julio de 2009

Perdamos...

Perdamos la noción del tiempo. Dejemos que esas absurdas manecillas se vuelvan locas, girando una y otra vez, contando minutos que carecen de importancia.
Perdamos la voz. Dejemos que los versos busquen las palabras adecuadas.
Perdamos el miedo. Que se apague la luz y aun así nos veamos las caras.
Perdamos los nervios. Que tiemble el alma.
Recuperemos los silencios. Que los suspiros vuelvan a bailar.
Mientras tanto, cantaré una nana para acunar las caricias.

lunes, 29 de junio de 2009

Mar en calma

Todo estaba en calma, demasiado tranquilo.
La playa, desierta, nada perturbaba la paz de las olas.
La arena lloraba.
El agua no la acariciaba.
¿Mar en calma?
Yo no lo creo.

Comodidad

Se acurrucó entre las sábanas. Hacía calor pero necesitaba la sensación de sentirse arropada. Bajo su brazo izquierdo dormitaba, con los ojos despiertos, una rana de peluche.
La conversación que mantenía al otro lado de la línea se hacía cada vez más interesante. Su compañero de tertulia estaba más cerca de quebrarla de lo que quería, así que intentó eludir el tema que éste le proponía, aunque en el fondo algo le decía que no quería alejarse del mismo.

Cierto es que a veces los silencios dicen más verdades que las pocas palabras. Sin embargo, ¿por qué algunos permanecen ajenos a ellos? Quizá porque sea más sencillo que intentar descifrar una adivinanza que solo se menciona una vez, y que no se permite escribir o fotografiar.

Y si los silencios pudieran hablar preferirían mantenerse callados.
Las miradas se pierden en caminos que no tienen final.
Las sonrisas, en cambio, se acostumbran a soñar con cuentos de finales felices.

lunes, 22 de junio de 2009

Payaso triste

- Mamá, ese payaso parece triste
- ¿Por qué, cariño? ¿No ves cómo sonríe?
- Su boca está pintada de blanco y rojo, y su cara de colores... ¡sí! Parece que sí sonríe... pero mamá, ¿entonces el payaso nunca tiene derecho a ponerse triste?
- Claro que sí
- ¿Sí? ¿Y cómo lo sabré?
- Mira en sus ojos, las lágrimas despintan la pintura de su rostro...


El payaso puede estar triste. El bufón quizá se eche a llorar. El mimo, aunque no hable, grita.

Grita.

jueves, 11 de junio de 2009