jueves, 26 de febrero de 2009

A ti

A quien no me hará reír, a quien no me prestará su hombro para llorar.
A ti, el de los recuerdos vacíos.
A aquel que nunca abracé, que nunca miré a los ojos mientras me hablaba, a quien nunca escuché. A aquel que no conocí, a quien jamás podrá comprenderme. A aquel que me habló con palabras mudas y sonrió con líneas invisibles. A quien no podrá leer ésto y preguntar.
A ti te lo escribo, a aquel cuyos silencios nunca echaré de menos.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Como un despojo

Oscila el pensamiento inquieto entre las sábanas de un burdel.
El tiempo parece retroceder sobre sus pasos, como las huellas que se hunden en la arena mojada.
Se retuerce de dolor y susurra respondiéndose a sí misma. La lágrima se antoja fácil y el suspiro eterno. El escozor de la vergüenza en sus labios gimotea autocompadeciéndose. El pudor de sus manos manchadas con caricias de fuego en la memoria.
Sacudidas de su cuerpo. Maltratada, usada, abandonada. Como un trozo de trapo, desechada.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Columpio de los sueños


Yo lo recuerdo, ¿tú no?
El aire acariciaba mis mejillas y me susurraba aventuras al oido. Viajes imposibles a través de las nubes o estrellas, que casi podía raptar del cielo con mis propias manos. El sol brillaba de una forma tal que no podía evitar guiñarle. Una vez, y otra, y otra... No necesitabamos más.
Mis manos se aferraban a sus brazos, a veces de hierro, otras de cuerda... pero siempre dispuestos a transportarme donde la imaginación anida y se hace real.
De vez en cuando yo vuelvo a ese lugar tan especial, me siento con una sonrisa en el rostro y me preparo para la aventura.
De vez en cuando necesito sentir a esa niña que todos tenemos dentro, porque esos pequeños e insignificantes trozos de madera me hacen sentir especial con cada golpe que propinan mis pies, descalzos sobre la arena o la hierba... con cada vaivén que me acuna, como una madre que narra un cuento a su hijo, esperando a que se duerma y sueñe.

martes, 17 de febrero de 2009

Historia de unas gafas

Nada, ni un rasguño por una caida, un pisotón... nada. ¿Por qué los niños se revuelcan por el suelo? Yo también quiero saber que se siente al caer, si la moqueta está fría o no, si es suave o áspera.
Vuelve a inclinar la cabeza sobre ese viejo libro. Ignoro cuantas veces lo habré leido. Comienzo a resbalar por la curva de su nariz y rezo para que no haga lo de siempre. Vamos, vamos... ya estoy muy cerca de... ¡otra vez! Sus arrugados dedos me devuelven al lugar que me corresponde, y me obliga, aburrida, a seguir leyendo el mismo libro de todas las noches.

sábado, 14 de febrero de 2009

Sin rostro...

Te odio. Sí, te odio.
Por robar mis pensamientos y no dejar que apuñale tu pureza con palabras que algún día el viento trajo. ¿Qué te ocurre? Deseas quedar limpio e impecable, sin permitir que la sangre oscura resbale por tu rostro y te manche con culpa o pecado.
Eres cruel. Te necesito. No sabes cuánto... ¡por Dios que no!
Sin embargo sigues ausente, sin nada que decirme, solo mirándome sin ojos que me puedan expresar algo, sin concederme la sonrisa cómplice que tenías y me mostrabas. Sin dejarte acariciar por estas manos de carbón...
Desespera. Ese delicado estilete danza entre mis dedos deseando abrir alguna fisura en tu alma, sin saber por dónde comenzar o porqué motivo hacerlo.
Supongo que no hay ninguna razón en concreto, solo necesito acuchillar tu liviana figura para introducirme dentro y esconderme, para llorar sobre ella hasta que mi arma no pueda seguir sangrando.

jueves, 12 de febrero de 2009

Por definición...

El pasado son grilletes de recuerdos entrelazados que murmuran en nuestros sueños.
El presente no es sino un hoy esperanzado y en ruinas.
El destino es la promesa de un mañana incierto.
La esperanza es la ironía de una sonrisa, el deseo la frustración de una caricia codiciada, el amor un sentimiento peligroso, la pasión una puerta prohibida, las palabras un arma de destrucción masiva.
El tiempo, una insignificancia, ¿un momento? un regalo casi siempre despreciado.
Una mirada es una frase en silencio, una lágrima un grito en voz baja.
El valor, un ideal de sabios necios, la traición un arma y una sentencia.
El honor, una palabra adornada.
La risa es la locura de la alegría y el loco el hombre más feliz sobre la tierra.

domingo, 8 de febrero de 2009

Al soñador...

Letras que viajan, confusas, sin saber cómo coincidir...
Componen cuentos y canciones, promesas, esperanzas. Las palabras lo son todo y no son nada. El viento se las lleva cuando se enuncian y al ser derramadas sobre el papel, el tiempo las corroe.
Una palabra puede ser malinterpretada. Puede ser engañosa, o incluso trucada. Se usan para convencer, para decepcionar, para enamorar.
Hay palabras que se sueñan, que se esperan... hay palabras que se temen, que afirman verdades malditas.
Poca gente las degusta antes de usarlas, porque no comprenden el valor que guardan, las tempestades que pueden desatar con ellas o la incertidumbre que pueden dejar tras de sí.
Demasiadas palabras, ¿no?
Muchos, como tú o como yo, nos servimos de ellas para llorar sobre un blanco abismo que nadie logra descifrar. También construyen pues, enigmas, misterios que quizá algún día se desvelen.
En cualquier caso, gracias por el buen uso de las suyas, soñador de ojos grises.