viernes, 6 de noviembre de 2015

Sa'roto

Se me han perdido las musas. Las letras han desertado. Las historias, si alguna vez funcionaron, han dejado de hacerlo.
A mi pequeña caja apenas le quedan luciérnagas, todas están apagándose con el tiempo y no sé qué mecanismo es el que les da cuerda.
Quizás desde un principio ya estuvieron destinadas a morir. ¿Es posible que nacieran solo con ese destino? Creía que eran como pequeños fénix, que se apagan para volver a resurgir, con más fuerza que antes.
Pensaba que la imaginación se toma vacaciones de vez en cuando, pero ahora no tengo claro si se ha quedado a la deriva en algún puerto, si ha encontrado a alguien mejor que yo o si directamente ese viaje la ha cambiado y no la reconozco a su vuelta.
Es extraño, tengo cientos y cientos de piezas, de ideas para encajarlas, para darles forma. Millones y millones de colores para dotarlas de vida y un sinfín de motivos por los que merece la pena hacerlo… pero sencillamente nada parece encajar. Es como si tanto engranaje estuviera defectuoso, los colores destiñeran y los motivos no fueran motor suficiente.

Puede que nunca me haya funcionado a las mil maravillas, pero al menos no estaba rota.

viernes, 30 de mayo de 2014




Tres palabras: Tocado y hundido

jueves, 28 de noviembre de 2013

Tengo un máster en hacer el imbécil.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Silencio

No sé cuándo se rompió el calendario, cuándo dejamos de hacer un círculo rojo a los días del reírse, cuándo comencé a tachar fechas en lugar de señalarlas.
Quizás el roce desgastó el cariño, o tenía una fecha de caducidad que en la vida imaginé. Lo único que tengo claro es que este café ya ni siquiera es descafeinado, que se me empañan los ojos de fotos que no tenemos y al hacer doble “click” mi carpeta está vacía.

¿Qué quieres que te diga? Puede que de alguna forma el medicamento haya prescrito o que hayamos generado tolerancia al abrazo sin previo aviso, pero yo necesito mis dosis.

¿Qué quieres que te diga? Que rebusco en los bolsillos las sonrisas que me pongo de parche en los rotos, que el colchón se desinfló y me caí de boca sin darme cuenta, que un buen día la broma dejó de ser de oca en oca y se convirtió en ruleta rusa, que donde antes había favores ahora hay contratos con letra pequeña.

Y tanta palabra solo para decir que te echo de menos, que nos echo de menos… y que odio, aborrezco, este silencio.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Meta

Nunca trabajarás nada tanto como lo que de verdad te gusta.
Echarás el corazón por la boca, te costará respirar, te pondrás en pie una y otra vez.
Reirás, por tonterías, por pura desesperación, por momentos absurdos. Te dolerá la mandíbula de reír.
Llorarás, llorarás mucho y a menudo, a veces porque te frustres, y otras porque avances.
Y al final, cuando llegues (porque si lo intentas, llegarás), sentir que quienes te importan están orgullosos de ti.


Guau.

lunes, 3 de junio de 2013

Juegos de niños

Sentir.
Es el verbo con el que describiría estos días: sentir.
Porque al fin y al cabo es la máscara nuestro recurso, pero la máscara no puede ser de papel pintado, tiene que ser de verdad. “Trabajamos desde la verdad, desde nuestra verdad”, creo que llevaré esa frase impresa a fuego en algún lugar de mi memoria de hoy en adelante.
Encuentra a tu niña, está ahí, escondida en algún rincón, jugando a las canicas o a la comba. Búscala, dale la mano y deja que te lleve a ese Nunca Jamás donde pensar está prohibido, donde sólo se permite SENTIR.
Mi estómago está de punta, mis nervios haciendo macramé, no puedo dejar de hacer ese ejercicio involuntario del “llora-ríe-llora”, y me siento feliz. Me siento feliz porque donde hay un objetivo hay un proceso y, mejor o peor, con más o menos tropiezos, sé que llegaré a la meta de la mano de mi niña.

Aquí estoy, con la extraña sensación de no saber dónde empiezo y dónde termino.


Aquí estoy, asimilando el maravilloso regalo que han sido estos dos días.

miércoles, 29 de mayo de 2013