lunes, 3 de junio de 2013

Juegos de niños

Sentir.
Es el verbo con el que describiría estos días: sentir.
Porque al fin y al cabo es la máscara nuestro recurso, pero la máscara no puede ser de papel pintado, tiene que ser de verdad. “Trabajamos desde la verdad, desde nuestra verdad”, creo que llevaré esa frase impresa a fuego en algún lugar de mi memoria de hoy en adelante.
Encuentra a tu niña, está ahí, escondida en algún rincón, jugando a las canicas o a la comba. Búscala, dale la mano y deja que te lleve a ese Nunca Jamás donde pensar está prohibido, donde sólo se permite SENTIR.
Mi estómago está de punta, mis nervios haciendo macramé, no puedo dejar de hacer ese ejercicio involuntario del “llora-ríe-llora”, y me siento feliz. Me siento feliz porque donde hay un objetivo hay un proceso y, mejor o peor, con más o menos tropiezos, sé que llegaré a la meta de la mano de mi niña.

Aquí estoy, con la extraña sensación de no saber dónde empiezo y dónde termino.


Aquí estoy, asimilando el maravilloso regalo que han sido estos dos días.

miércoles, 29 de mayo de 2013

domingo, 26 de mayo de 2013

Lejos

- ¡Papá! - gritó, abriendo los ojos sobresaltada

No se escuchaba nada a su alrededor. Silencio, el silencio habitual del campamento Petirrojo que llegaba al caer la noche. Amelia se encontraba a su lado, pero Isaac, una vez más, había partido con la promesa de volver, y aunque siempre cumplía su palabra... cada vez que él se marchaba Lois tenía una de esas espantosas visiones.

Humo negro, azufre, fuego del infierno. Alas membranosas, el zumbido incesante de las moscas por doquier.
Lucifer, el ángel caído que gobierna el Inframundo, un rey sin corona, un estandarte sin dibujos.

- Papá... - las lágrimas caían por sus mejillas y se las limpió con la manga de la camisola

Cada vez que él estaba lejos veía cómo sus ojos se volvían amarillos, cómo su espalda se quebraba y unas enormes alas salían de ella con el crujido de los huesos y un grito enloquecido salía de sus labios. 

Cada vez que él estaba lejos... veía cómo se marchaba, aún más lejos... para no volver.

- No te vayas papá... - musitó acurrucándose de nuevo con Amelia, y cerró los ojos con miedo a soñar.


En realidad... no sé porqué esperaba algo diferente.


viernes, 26 de abril de 2013

Tarde

A veces el silencio te apuñala, y como el cabrón lo hace sin hacer ruido, cuando te vienes a dar cuenta es tarde.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Esqueleto

Del alma sólo me quedan los huesos.

lunes, 28 de enero de 2013


A veces me siento TAN Jack Escarcha...