
Siempre me he mostrado reacio a hacer cualquier cosa.
Al fin y al cabo, ¿qué soy?
Un espantapájaros.
Tan solo el viento mueve de forma sutil lo que en mi cabeza se supone que es pelo.
Los viajeros hablan de una... urna, un cofre lleno de todos esos sentimientos que me faltan.
Quizá sea el momento de ponerme el ajado sombrero burdeos que hace horas cayó al suelo, y con estos zapatos que me vienen unas cuantas tallas grandes, recorrer ese camino que siempre he tenido delante.
Cosas como esta, la hacen posible las mañanas con vosotros.