Podría escribir que la vista se me va a los sitios que siempre ocupas.
Podría escribir que esos sitios son solo para ti, que lo van a ser hasta el infinito y más allá.
Podría escribir que estoy triste, pero tú eres luz y te mereces luz.
(aunque todo lo anterior sea verdad.)
Eres el pequeño cascabel que rondaba de aquí para allá, encargándote de sacarme siempre, siempre una sonrisa. Eres el mejor amigo del mundo. Los oídos que nunca se quejan de escuchar, la boca que solo sabe dar besos.
Hay luces que no se apagan, que viven en nosotros, inextinguibles.
No puedo dejar de estar triste, pero voy a buscar la estrella donde duermes ahora para asegurarme de poder mirarte a los ojos cada vez que quiera. Así, seguro que esa luz tuya me hace sonreír, y ojalá sonrías conmigo.
Eres un pequeño pedacito de magia pura, y te quiero.
Te quiero.

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Shhh... dilo bajito, que hasta el viento escucha...