Piiiii... dijo mi tarjeta cuando subí al autobús.
Acababa de salir de clase, no porque fuera la hora en que terminaba, sino porque decidí escaparme media hora antes. Si llego a quedarme probablemente me habría quedado dormida, así que sigilosamente (llamemos “sigilo” al momento en que se cayó mi estuche de la mesa y todos los bolígrafos comenzaron a rodar) salí de clase por la puerta de detrás.
Y no es solo que lloviera, sino que además había mucho viento. “Tengo que comprarme un chubasquero”. Llevo cuatro años pensando ésto cada vez que llueve y al final lo dejo pasar. No tengo remedio. La verdad es que no me gusta sacar el paragüas cuando hace viento, me da... no sé qué, que se rompa y empiecen a saltar varillas por todas partes, así que al final no lo abro y dejo que me llueva encima.
Corrí, porque vi el bus en la distancia y algo me decía que me dejaría en tierra, de modo que eché a correr y “plof, plof, plof”... barro. Genial.
Después de toda una odisea conseguí subirme y “piiiii...”: chica empapada a bordo.
Me senté en el primer asiento azul que vi libre y me puse la música. La verdad es que tuvo algo de magia esa media hora de viaje, con la lluvia golpeando el cristal (quizá quería que le abriera) y la banda sonora de “Enredados”, mezclada con “Warcry” y “Los Miserables” (sí, mi reproductor de música es una batidora sin sentido).
Quizá después de todo el autobús de vuelta no esté tan mal.
Digo el de vuelta, porque el de ida es horrible =P.
Plant Lemon Seeds In A Cup
Hace 2 años

*Piiii* Hagamos una locura. Cojamos el primer bus que aparezca, y bajémonos en la última parada, sin saber hasta llegar dónde estamos. Total, por una vez ^^
ResponderEliminarBueno, piensa que sin el bus de ida, no habría bus de vuelta en el que pudieras sentir eso.
Ah y...¡piardera! :P
Si le haces caso a tu amiga, la de arriba, yo que vosotras cogía un circular... :D
ResponderEliminarBss
Los fabulosos camiones, buses, o autobuses.. esa magica fuente de inspiración, que nos transporta y nos lleva a nuestro destino y sin siquiera pensarlo, tambien nos mueve hacia un 'sigiloso' camino mental que cada uno de los pasajeros entreteje para si, en su intimidad.
ResponderEliminarSaludos.
H.
Me encanta el autobús :)
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