lunes, 20 de diciembre de 2010

Automática

Salgo de la universidad. El cielo está gris, como el edificio, como todos los días. Casi parece como si este lugar no formase parte del mundo. A lo lejos se ve el sol, pero aquí no llega.
Cojo el primer autobús, que me lleva hasta la rotonda del Hospital Clínico y bajo para coger el siguiente. Mientras camino en su busca intento encontrar el mp3, ¿mi estrategia? Tirar de los cascos, está claro, al otro extremo debería estar el reproductor.
Subo al autobús y le doy al play.


De repente, me encuentro abriendo la puerta de mi casa.
¿Dónde se ha quedado el camino? No recuerdo el paseo, ni los semáforos. No recuerdo haber pulsado el botón para bajarme, ni haber pasado por delante del edifico enorme de "Flex".


Odio la rutina.

3 comentarios:

Shhh... dilo bajito, que hasta el viento escucha...