jueves, 11 de febrero de 2010

¿Qué más da?

¿Qué importa que mi piel no sea igual que la tuya?

Sí, es posible que nuestras costumbres sean diferentes, que la forma de llamar a nuestro dios no sea la misma y que a veces no hablemos el mismo idioma.

Pero...
Cuando nos pinchan, sangramos, y al hacerlo sentimos dolor.
Cuando nos hacen cosquillas, cuando somos felices, reímos.
Cuando tocamos música, son las mismas notas las que suenan.
Cuando tenemos miedo, nos hacemos igual de pequeños.
Cuando lloramos, son las mismas lágrimas, todas igual de amargas.
Todos tenemos hambre, y sed, y sueño.
Todos necesitamos un abrazo y un beso.
Todos sufrimos con la misma intensidad y saltamos de alegría de igual modo.
Todos soñamos, despiertos y mientras dormimos.
Todos nos empapamos cuando nos llueve encima.

...
Y ahora, ¿de verdad somos tan diferentes?
Yo no lo creo. ¿Y tú?
¿Qué más da?

3 comentarios:

  1. Es más lo que nos une que lo que nos separa.

    ResponderEliminar
  2. No hay peor ciego que el que no quiere ver, y no hay más estúpido que aquel que rechaza una mano amiga

    ResponderEliminar

Shhh... dilo bajito, que hasta el viento escucha...