miércoles, 31 de diciembre de 2008

Ash

Sus ojos le miraban. Los veía brillar, ambarinos, entre las sombras, como una luz en un pozo, como un cazador que trata de amedrentar a su presa. No se movía, solo le observaba, esperando supongo a que diera un paso en falso. Aquel ser saltó contra él con las zarpas abiertas y se posó sobre su vientre... fue entonces cuando sonrió, sonrió al ver, susurrantes, sus ojos de gato. Giró sobre sí mismo para tratar de zafarse de sus garras, a lo que él respondió con un salto tras el cual se quedó enganchado en la suave colcha de franela. Sin embargo fue débil y bajo el embrujo de sus ojos dorados estuvo pendiente de él hasta que logró desengancharse para volver a arremeter contra su torso. Había llegado hasta su rostro, hubiera podido ganar aquella batalla, de no ser porque utilizó contra él ese arma tan temida... comenzó a darle lametazos en el mentón.

3 comentarios:

  1. Y se asomó a tejados de noches de tejas como lunas almendradas. Estrellas en sus ojos que no pierden el brillo ni bajo nubes de tormenta. Gracias por dedicarle un rincón de tu mundo al mío preciosa. Y deja de par en par este balcón al que asomarnos y buscar el cálido abrazo de la palabra susurrada en frías noches del camino.

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  2. Vale, me has tenido en tension hasta el final XD maldito gato! me creia que era una fiera del infierno o algo asi jajaja, que bueno, es genial ;)

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  3. Jajaja... buena combinación entre la tensión de lo desconocido y el aroma necesario de lo cotidiano... me gustan tus letras!! Un abrazo, de gato.

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Shhh... dilo bajito, que hasta el viento escucha...