jueves, 23 de septiembre de 2010

Quiero


Quiero que dibujes sonrisas con tus besos en las comisuras de mis labios.






[Sin destinatario]

miércoles, 22 de septiembre de 2010

¿Por qué amanece rojo?


Cuando él despierta, lo primero que hace es asomarse a tu ventana.

Te observa, dormida y dulce.

Unas telas ligeras cubren tu cuerpo desnudo.

Entonces el sol se sonroja y así surge el alba.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Tantos por ciento

Ls lazos en el cuello tienden a agobiar, quizá a veces los rincones vacíos tengan más sentido que los llenos de ocupas.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Por ti...

Porque desde que te conocí supe que ocuparías un lugar importante en mi vida.
Porque me haces sentir parte de algo que por minúsculo que parezca, para mí es un mundo.
Porque gracias a ti poco a poco me encuentro a mí misma.
Porque si rebusco entre los mejores momentos, estás ahí.
Porque de alguna forma me has enseñado a no rendirme.
Porque me das alas y alimentas mis sueños.
Porque te debo tantos llantos y sonrisas…

Me has permitido refugiarme en ti tantas veces que he perdido la cuenta. Me has ayudado a camuflarme y a levantarme cuando lo he necesitado. Me has concedido oportunidades con las que ni siquiera soñaba. Incluso me presentaste a todas aquellas personas tan diferentes entre sí y tan increíbles.

Es difícil explicar. Suena casi romántico, como si fueras mi media naranja o algo así.
Gracias.

[No, no hablo de una persona =P]

domingo, 22 de agosto de 2010

Puzzle

Las piezas se mantienen sobre la mesa esperando a que alguien se decida a hacer el puzzle.
Venga, no son tantas. Atrévete a unirlas. ¿No quieres saber el dibujo que forman… cuando están todas juntas?
Quizá merezca la pena. Solo quizá.

¿No?

viernes, 13 de agosto de 2010

Princesa

Pídele al sol que se apague al alba,
al mar, que siempre esté en calma.
Acúname entre tus brazos,
cántame una nana sin voz.
Aprisiona con tus manos las mías.
Haz que el silencio se muerda los labios,
que la soledad se muera de envidia.

Llámame princesa, aunque solo sea por esta noche.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Cámara 999

El pasillo está tan oscuro como la boca de un lobo. En los cuentos, alguien hubiera dicho que aventurarse a cruzarlo era posiblemente comenzar un viaje sin retorno. Hoy no es un cuento, ni un sueño, y aun así, avanzar puede significar no regresar. Hemos puesto unas sillas sobre otras, amontonadas en un intento de barrera para contener el ataque de esas cosas.

Cuando empezó el día cada uno tenía su papel: rehenes y atracadores. Ahora no hay nada claro, parecemos ratoncillos en una jaula, correteando de un lado a otro sin saber desde donde nos acechan.

Ignoro las veces que he comprobado la munición de mi arma, pero vuelvo a hacerlo. Estoy sola, vigilando al final de ese pasillo, esperando a que algo aparezca para darle otro tiro inútil.

- Joder… - no puedo evitar maldecir
- ¿Qué te pasa? – mi compañero se une a la vigilancia. Algunas veces me pregunto cómo lo hace para mantener la cabeza tan fría, sobretodo en una situación así
- Nada… - me duelen los pies – La próxima vez yo haré de atracador malo y tú de señorita, ¿de acuerdo?
- Quítate los tacones, mujer – se rió. Eran pocas las veces que ocurría, pero ésta le hago caso y me descalzo
- ¿Qué piensas hacer cuando salgamos de aquí? – le miro de reojo volviendo a tomar mi posición
- Quizá me vaya de viaje – no quita su vista de la oscuridad que tenemos al frente - ¿Y tú?
- Empezaré a aprender a cocinar… - me quedo muy seria durante un momento y los dos nos echamos a reír, como si acabara de soltar un chiste malo – Así que de viaje, ¿eh?
- Claro, a las Fidji – dice con determinación
- ¿A las Fidji? Hay caníbales allí, ¿después de esto vas a querer ir? – es tan irónico que la situación me hace sonreír
- Por supuesto, ¿te vendrás conmigo?
- Mmm… muy bien – asiento con la cabeza – Pero pagas tú el hotel
- Genial, pero habitación doble – sonríe
- Hecho


Ambos apuntamos al frente. Algo se mueve en la oscuridad.

- Ya están aquí
- Otra vez