martes, 31 de marzo de 2009

Lecciones

Al principio, es complicado. No logro hacer coincidir los engranajes, no comprendo el mecanismo que la produce. Poco a poco me voy haciendo a la idea. La dibujo de mil formas distintas, con pensamientos cercanos y opuestos, enfrentadas y amigas, confidentes, cómplices.
Muchas nunca se lucen, otras se pierden en la oscuridad de la noche. Se cobijan entre sábanas de papel. Algunas se sueñan, se trazan y no se terminan, quedando bocetos a medio hacer, sin luz ni color, sin motivos ni porqués. Otras son las máscaras peremnes de aquel que se niega a llorar.
Al fin, después de mucho tiempo logro entender su significado. Las piezas encajan... y la amargura muere de risa.
Para mí o para otros, qué más da. Pues, ¿quién es más dichoso, aprendiz o maestro?
Todos necesitamos una, aunque sea por los viejos tiempos.
Mis dedos se manchan de tiza, mientras la hago bailar entre ellos. La pizarra espera.

3 comentarios:

  1. el mas dichoso es el aprendiz porsupuesto

    me gustooo

    saludos!

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  2. Encajando en una armonía perfecta, que forman maravillas en tus manos.

    La comprensión, que deshace el nudo en el corazón y alivia el pesar.

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  3. Me gusta imaginar las manos manchadas en blanco, la tiza formando ideas oerdidas, dando imagen y forma a lo que construimos casi sin pensar. Improvisar el momento, algo nace...

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Shhh... dilo bajito, que hasta el viento escucha...